Jabones biodegradables ‘made in’ UTEM hechos con aceite desechado por el casino

Autor: UTEM|
Loreto Aceitón Perea junto a Jorge Sánchez Mella, ambos académicos de la Universidad Tecnológica Metropolitana, postularon al Concurso Camino Sustentable, convocado por el Programa de Sustentabilidad 2017, adjudicándose éste, permitiendo al día de hoy mostrar un prototipo de jabón líquido hecho en base al aceite usado por el Casino del Campus Macul.

Como un paso más en el desafío de convertirse en una institución sustentable, así se podría definir el objetivo con el que el Programa de Sustentabilidad, de la Universidad Tecnológica  Metropolitana, planteó el Concurso Camino Sustentable que se realizó en 2017 y que ponía a disposición de los ganadores un monto de dinero para hacer realidad sus proyectos.

La académica del Programa de Desarrollo Personal y Social (PPS) y del Taller de Principios de Sustentabilidad, Loreto Aceitón, y el académico del Taller de Sustentabilidad y de la carrera de Ingeniería Química, Jorge Sánchez , se adjudicaron el fondo gracias al cual lograron desarrollar un prototipo de jabón líquido en base al reciclaje, pues reutiliza el aceite que normalmente el Casino de Campus Macul desecha. 

Sánchez comenta que esta medida contribuye a la descontaminación de aguas, ya que el aceite contribuye a formar una película superficial que afecta al intercambio de oxígeno y perjudica a los seres vivos del ecosistema.

Considerando que un litro de aceite contamina mil litros de agua, la contribución de los académicos ayuda a evitar la contaminación de cien mil litros de agua mensualmente, esto si se considera que el casino de Campus Macul usa, aproximadamente, cien litros de aceite en este periodo.

Según señaló, “tenía ganas de hacer algo con aceites porque fue parte de mi dominio profesional, y junto a la experiencia de Loreto en sustentabilidad, surgió la idea. Después vimos que podíamos usar como materia prima el aceite del Casino del Campus”. 

Por su parte, la académica Loreto Aceitón destacó que el proyecto fue trabajado en conjunto con estudiantes de Ingeniería Química e Ingeniería Civil Industrial, quienes tuvieron una activa participación en el proceso, acercando así el conocimiento y la sustentabilidad a los estudiantes.

El proceso tiene varias etapas, las que fueron detalladas por Jorge Sánchez Mella:

1. Al tratarse de aceite comestible es una materia prima de mala calidad, por lo que hay que someter al aceite a un proceso de blanqueado, partiendo por agregarle arcillas como el carbón activa, tierra que lo modifica químicamente, ayudando a desodorizar y bajar su color. Se deja, aproximadamente por una hora, a la temperatura de 100 grados Celsius, ya que sobre esta temperatura se logra mayor actividad química del carbón activado eliminando la mayor cantidad de contaminantes. (Este proceso está certificado para la industria alimentaria).

2. El aceite es filtrado, en este caso, es un proceso de filtración discontinuo, que se hace con la ayuda de una bomba, papel filtro y un soporte filtrante, sobre el que se vierte el aceite. En esta etapa el aceite pierde, casi por completo, el mal olor, mejora su color y pierde los metales pesados e impurezas que pueda tener.

3. Ahora el aceite se puede utilizar para el jabón o la elaboración de otro producto cosmético, aunque Sánchez aclara que “para que este aceite se pueda utilizar para la producción de jabón de forma masiva es necesario que se haga una inscripción en el Instituto de Salud Pública”.

4. Etapa de saponificación, que consiste en revolver el aceite obtenido, por un tiempo considerable, para añadirle soda cáustica, ya que esta reacciona con los triglicéridos y lípidos que están presentes en el aceite. Para que la saponificación sea completa también hay que añadir parte del exceso de hidróxido de sodio para asegurar que la reacción sea exitosa y el jabón no quede aceitoso. *Este proceso debe ser hecho por un profesional, ya que la soda cáustica es corrosiva.

5. Se mezcla la soda cáustica caliente con el aceite que se estaba revolviendo y comienza a tomar un color blanco y cambia la consistencia de la solución, la que se va a cortar debido a la formación del jabón, que al mezclarse con el aceite forma micelas -gotas pequeñas de aceite que cada vez van disminuyendo su tamaño-, separando así el agua del aceite, que es lo que se busca hacer con la alta temperatura, ya que si se hace a baja temperatura el tiempo de curación aumenta a 20 días, es decir si se quiere hacer una producción eficiente la etapa de curado debe ser lo más corta posible.

6. Luego de un día de reposo de esta mezcla se divide, dejando en la parte inferior el agua y encima un jabón blanco y neutro, pero sólido.

7. Se cuela, retirando el exceso de agua y enjuagándolo, para posteriormente dejarlo secar por un día, en el que se pone cada vez más duro.

8. Se echa el jabón solidificado a una mini procesadora, para obtener un polvo más fino, que es importante para poder disolverlo de forma más sencilla para obtener el jabón líquido.

9. Una vez que se obtiene este polvo se procede hacer la mezcla final a la que se añade:

– Aceite clorhídrico (diluido 0,05), debido a que ayuda a bajar el pH que subió luego de utilizar la soda cáustica, ya que un jabón bajo pH 10 funciona bien y no produce problemas para la gran mayoría de la población.

– Agua

– Glicerina

– Esencia

– Colorante

– Opcionalmente se pueden añadir aceites con propiedades cosmetológicas, como el aceite de coco

*Se premezclan todos los ingredientes, para luego añadir el jabón “en polvo”.

10. Se obtiene el jabón, pero debido a que se usa un sistema de mezclado muy potente, queda aireado, por lo que necesita reposar por un día para que tome la consistencia que se espera de un jabón líquido común.

Respecto al proceso de solidificación por el que pasa el jabón, el académico aclaró que “es una sal orgánica, entonces tiene una textura dura. Uno está acostumbrado a que sea blando, pero la verdad es que las industrias hacen muchos tratamientos después de que se saponifica para llegar al resultado que todos conocemos”.

Sánchez se muestra satisfecho con el prototipo logrado, ya que para él “la idea de esta experiencia en principio era hacerla demostrativa y conseguir un prototipo utilizable y efectivo, y eso se logró. Ahora vendrán otras etapas”.

“Quiero que esta idea abarque mucho más, ojalá tener una pequeña planta que produzca los jabones de la Universidad, que también se pueda generar biodisel y biogás, con el que opere la cocina del casino. Que se haga una planta de reciclaje de plásticos, donde se puedan hacer materiales de construcción, ese es mi sueño como académico y una de las cosas que me mueven, así que espero que este proyecto sea solo el comienzo”, enfatizó.

Aceitón aseguró que este es el puntapié inicial. “Ahora podemos seguir avanzando, pero como primera etapa podemos decir que hay un jabón funcional y confío en que será un gran aporte para la Universidad”, agregó.

Por Carolina Vásquez C.

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