Pintor. Nació en Nápoles (Italia) hacia 1808 y murió
en Santiago de Chile en 1879. Inició
sus
estudios de arte en el Instituto de Bellas Artes de Nápoles
y más tarde en Roma, en una época fuertemente marcada
por la influencia del pintor neoclásico, Vincenzo Camuccini.
En
1843 en Nápoles, Cicarelli conoció al Emperador
Pedro II del Brasil quien lo contrató para desempeñarse
como pintor de cámara y maestro de pintura de la emperatriz
doña María Teresa de Borbón. El soberano
tenía la intención de promover el desarrollo de
las artes y la ciencias en Brasil, apegándose a los cánones
de estudios europeos. A los treinta y tres años Cicarelli
se convirtió en el principal artista del Brasil y fue el
encargado de reformar la Academia de Río. Su fama atrajo
a influyentes diplomáticos chilenos quienes consideraron
oportuno invitarlo a nuestro país.
En
1849, Cicarelli aceptó la proposición del Cónsul
chileno don Carlos Hochkolf, para fundar y dirigir la Academia
de Pintura y Escultura de Santiago.
Su
labor de maestro en Chile se extendió por veinte años,
recibiendo la nacionalidad chilena en 1853. Cicarrelli instauró
una escuela de férreo apego a la tradición académica
europea y los cánones grecorromanos. Su desdeño
por el culto al paisaje chileno y la creatividad personal de sus
alumnos, motivó duras críticas en su contra por
parte de algunos de sus contemporáneos como el francés
Ernesto Charton y Antonio Smith, quien fue su alumno en la Academia
de Pintura.
Cicarelli
dejó de dirigir la Academia en 1869 siendo reemplazado
por el alemán Ernesto Kirchbach. Permaneció en Chile
luego de su retiro dedicándose a labores filantrópicas.
Fue
un fecundo retratista, dedicándose también a temas
religiosos. Entre las numerosas obras, óleos sobre tela,
pintadas en Chile, merecen destacarse la serie de personajes históricos
que inició por orden del Gobierno del Presidente Manuel
Bulnes, que se conservan en diferentes instituciones públicas
de Santiago.