Gracias
a la donación de nuestro benefactor, se pudo funcionar
desde 1958 y durante 20 años en Los
Cerrillos,
con las Escuelas de Arquitectura y Diseño.
Don
Salomón Sack Mott, quien se dedicó en nuestro
país a la empresa industrial asociada al fierro y el
cemento, nació en 1892, en Vilna, Lituania. Llegó
a Chile en 1914, cuando tenía 22 años de edad.
Con su esposa, la Sra. Julia Ravinovitch, tuvo a sus dos hijas,
María Fanny y Olga.
Fundó
el Banco Israelita de Chile, y la Barraca de Fierro "Salomón
Sack". Fue Presidente del Círculo Israelita y director
consejero de varias otras instituciones sociales y financieras.
Gran
benefactor en el ámbito de la formación técnica
y enseñanza superior, donó primero los recursos
para la creación de una escuela de capacitación
de obreros para la industria, y luego para la construcción
de nuestra, entonces, "Facultad de Arquitectura".
El "Grupo Universitario de Los Cerrillos", constituyó
unas de las más importantes donaciones recibidas en los
años 1950 por la Universidad de Chile.
Constituyó
esta donación, 34 hectáreas de terreno y dos edificios
en construcción, ampliándose posteriormente la
donación inicial con otros aportes significativos, tanto
en materiales como en recursos monetarios para la terminación
y habilitación de los edificios, vehículos motorizados
para el transporte de los estudiantes, además de la convocatoria
a dos concursos públicos: uno, para el diseño
de un gran mural en el hall central de la Facultad de Arquitectura,
que otorgó el primer premio a Gregorio de la Fuente,
y otro para el diseño de un parque de siete hectáreas
en el área que antecedió al núcleo universitario,
y que ganó Manuel Marchant Lyon y Oscar Martínez
Amaro.
Los
aportes de don Salomón Sack ascendieron así, a
la importante suma de cuarenta millones de pesos chilenos (1959).
Con estos recursos se dio un encuadre físico adecuado
a la reorientación e incremento de nuestros programas
de docencia, investigación y extensión académica.
En
efecto, con los aportes referidos, sumados a los recursos propios
de la Universidad de Chile, se desarrollaron diversas obras:
en 1958 se inauguró el amplio edificio de la Escuela
de Arquitectura e Institutos dependientes de la Facultad. Se
inició la construcción de la escuela de Artes
Aplicadas, dependiente de la Facultad de Bellas Artes, las Plantas
Pilotos del Instituto de Investigaciones y Ensayes de Materiales,
dependiente de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas.
De esta forma, el edificio de la antigua Escuela de Arquitectura
fue destinada a la Escuela de Geología, al Centro de
Investigaciones Químicas y a Laboratorios de la Escuela
de Química y Farmacia.
Aun
cuando don Salomón Sack y su familia no han gustado que
se de publicidad a sus obras benéficas, con la finalidad
de dejar constancia de su labor como benefactor de la juventud
y la Universidad de Chile, nuestra Facultad publicó un
folleto informativo, dispuso la filmación de un documental
producido por Emelco, y la realización de un retrato
al óleo que fue encargado al profesor Camilo Mori, como
homenajes en vida. Cabe destacar que en el caso del retrato,
don Salomón rechazó la idea pues no deseaba tal
figuración, por lo que el pintor debió trabajar
con una fotografía para cumplir con el mandato.
El
Centro de Alumnos de la época, por su parte, le otorgó
el grado de "Estudiante Honorario", entregándole
en forma simbólica una regla T, la cual fue recibida
por nuestro benefactor con gran simpatía. Posteriormente,
al conmemorarse en 1962, un año de su fallecimiento ocurrido
el 25 de junio de 1961, se inauguró una estela de piedra
con una inscripción alusiva, en la plazoleta de acceso
al núcleo universitario de Los Cerrillos.
Al
fallecer don Salomón Sack, el Rector, don Juan Gómez
Millas, informó este hecho con profunda emoción
en sesión del H. Consejo Universitario, dejando constancia
de su más alto reconocimiento a uno de los más
generosos benefactores que ha tenido la Universidad de Chile
en toda su historia.
Recordó
entonces que este benefactor, hasta sus últimos días,
incluso estando ya internado en una clínica de Santiago,
siempre manifestó su preocupación por los jóvenes
no sólo en lo referido a la dotación física
de escuelas, al nivel de la docencia y a los medios de trabajo,
sino también a la vida y bienestar integral de los estudiantes.
En esta perspectiva, uno de sus últimos proyectos fue
la adquisición de un gran bien raíz destinado
a la construcción de pensionados para estudiantes de
Santiago o de provincia sin medios suficientes para contar con
un alojamiento adecuado.
Hechos
como este nos hacen comprender hoy el profundo significado de
expresiones que tantas veces se escucharon de sus labios. Señalaba
que como él no se había podido formar para la
vida profesional por falta de recursos, consideraba algo perdido
el tiempo de su primera juventud, por lo cual abogaba por una
mejor atención a la juventud chilena. De igual forma,
expresó muchas veces que su experiencia de vida le había
llevado a la convicción de que lo más importante
es el ser humano, y no las cosas.
Su
afinidad con el espíritu que animaba a la propia Universidad
de Chile en la época y aún hoy, fue grande. Don
Juan Gómez Millas, entonces Rector, había manifestado
en la inauguración del año escolar de 1958, la
necesidad de una participación comprometida por parte
de los estudiantes, con los objetivos de la sociedad. Señaló
entonces:
"Si al iniciar vuestros estudios universitarios sólo
pensáis en una acción egoísta e individual,
en logros lucrativos y satisfacciones personales, en realidad
no os comprometéis y haréis temer que vuestra
vida futura será una constante y subrepticia lucha contra
todos y, que en el plan de acción que os señaléis,
los seres humanos jugarán para vosotros el papel de objetos
de vuestra prometedora y expectante actividad. [...]. Si vosotros
queréis una reforma de la sociedad moderna en Chile,
para hacerla más libre de errores y falsías, más
justa, más eficiente y, también, más agradable
para el gran número - y sé que vosotros los anheláis
sinceramente - debéis comenzar por disponeros a comprometeros
en la gran lucha por el progreso humano".
Don
Salomón Sack dispuso, como parte de su personal compromiso
en la lucha por el progreso humano, la creación de la
Fundación que lleva su nombre, la que a comienzos de
abril de 1962, algunos meses después de su fallecimiento,
procedió en sesión solemne a constituir su directorio,
en el que participaron relevantes personalidades. Fueron designados
cuatro miembros vitalicios: el descendiente directo en línea
recta de mayor edad, representado durante su minoría
de edad por el Presidente de la Corte Suprema; la Sras. Julia
Ravinovitch de Sack, María Fanny Sack de Bogolasky y
Olga Sack Ravinovitch.
También
fueron miembros del Consejo las personas que ocuparan los cargos
de vicepresidente de la CORFO; presidente de la CAP; presidente
de la Central de Educación Judía para Chile; Embajador
de Israel en Chile; alcalde de la I. Municipalidad de Maipú,
y los directores de la Sociedad Anónima Comercial S.
Sack. S.A.C. El resto de los Consejeros fueron el Rector de
la Universidad de Chile; el Decano de Ciencias Físicas
y Matemáticas; el Decano de la Facultad de Arquitectura;
el Decano de Química y Farmacia; el Decano de Bellas
Artes; el Presidente del Banco de Chile, y el Gerente del First
National City Bank of New York.