Álvaro Rojas Zamorano, jefe del CEA UTEM: “La metodología STEM nos permite aterrizar en el aula los sellos de la universidad”

Autor: Joaquin Gabriel Valdes Mihovilovic|
Tras el desarrollo de los premios STEM 2022, académico analiza las proyecciones de esta experiencia en que estudiantes resuelven problemas de forma aplicada, con pensamiento creativo y definiendo roles en un equipo de trabajo.

¡La tecnología llegó a tu hogar!” es el nombre del proyecto ganador en los premios STEM 2022 realizados en el Campus Macul. A cargo de los estudiantes Renato Cielo Vera y Nicolás Merino Lillo, ambos de Ingeniería Civil en Computación e Informática, la propuesta formó parte de casi setenta que desde fines de agosto fueron pasando etapas hasta comienzos de noviembre.

Con la participación total de más de 500 estudiantes de distintas secciones del curso Introducción a la ingeniería de la Facultad de Ingeniería (FING) y la Facultad de Ciencias de la Construcción y Ordenamiento Territorial (FCCOT), el 6 de octubre los mejores trabajos fueron elegidos en votación popular por más de 1300 estudiantes.

La idea que triunfa consiste en la generación de un medidor digital recargable mediante celdas solares que, al ser instalado en tierra, entrega los niveles de humedad del suelo, pH y temperatura.

El segundo lugar es del proyecto “Reutilización de aguas lluvia en el hogar“, realizado por Matías Torres Estay y Anays Jofré Domingual, de Ingeniería Civil en Computación e Informática; y el tercer lugar recae en el “Invernáculo automatizado”, de los alumnos Maximiliano Riquelme, Carlos Silva, Ignacio Quezada, Víctor Cabezas, Nicolás Céspedes y Gabriel Muñoz, de Ingeniería Civil Mecánica.

La actividad es organizada por el Centro de Enseñanza y Aprendizaje (CEA) y la Vicerrectoría Académica de la UTEM. Álvaro Rojas Zamorano, jefe del CEA, evalúa los desafíos que trae consigo la metodología STEM y cómo impulsa a que los estudiantes aprendan haciendo.

Los tres proyectos seleccionados en la etapa final pertenecen a la Facultad de Ingeniería, pero además de ello, ¿qué más tienen en común?

Por política de la Vicerrectoría Académica, desde hace cinco años se viene intencionado el desarrollo del enfoque STEM. A través del aprendizaje basado en problemas integramos conocimientos de la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática. Todo para desarrollar de proyectos o la resolución de problemas con una temática en común. En años anteriores nos enfocamos en el Covid-19 y ahora nos centramos en las problemáticas sustentables relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la UNESCO.

Este año los estudiantes por primera votaron por los mejores proyectos a través de redes sociales, ¿Por qué pensaron en esta alternativa?

Principalmente, porque volvimos a la presencialidad y para darle más auge a lo que sígnica innovar pedagógicamente en las asignaturas. Desde el Centro de Enseñanza y Aprendizaje apostamos por innovar y transformar los roles clásicos de la sala de clases, en donde sea el estudiante quien aplique conocimiento, resuelve problemas, relaciona conocimientos de otra disciplina en post de algo concreto. Entonces, de esta forma generamos mayor motivación, aumentamos la posibilidad que los estudiantes se queden en la universidad y aprueben las asignaturas.

La metodología STEM, ¿de qué manera potencia la adquisición de conocimiento de los estudiantes?

A través de este ejercicio nosotros desafíos a los estudiantes a que sean capaces de resolver problemas, de forma aplicada, que tengan un pensamiento creativo y puedan comenzar a definir roles en lo que puede ser un equipo de trabajo. No sólo lo desarrollamos en el contexto de una asignatura o carrera en específico, sino que también buscamos que los estudiantes de distintas carreras trabajen en conjunto. Por ejemplo, en una sección de STEM trabajaron los alumnos/as de Mecánica, con Industria. Los de Informática con Prevención de Riesgo y así sucesivamente. Esta es una forma temprana de incentivar la interdisciplina y creo que esto es positivo, porque le permite a los estudiantes romper con su zona de confort. Al ingresar a la universidad se van generando los primeros grupos y el hecho de ir conociendo a sus compañeros les permite ampliar su red y comprender que el mundo profesional es diverso.

¿Cuáles son los mayores desafíos y oportunidades que tiene este enfoque educativo?

Los principales retos tienen que ver con ir escalando esto en el currículo, poder contar con un equipo docente permanente que vaya desarrollando esto. Porque nosotros articulamos esto, lo gestionamos, pero a los que finalmente les toca dirigir esto y llevar el proceso, son los docentes. Ellos, antes de experimentar esto, participan con nosotros de reuniones de planificación, muchos de ellos en cursos de capacitación. En este sentido, la experiencia desde este punto de vista ha sido espectacular hasta ahora.

Si pensamos a futuro, ¿cuáles crees que son las principales potencialidades de esta metodología en la UTEM?

Yo creo que esta metodología permite aterrizar en las salas y asignaturas los sellos formativos de la universidad, específicamente la tecnología, la sustentabilidad y la responsabilidad social. Además, es una forma práctica de llevar a la sala de clases lo declarado en el modelo educativo de la universidad. El modelo manifiesta centrar su proceso formativo en el aprendizaje y en el estudiante. A través de este tipo de metodologías lo que hacemos es que el estudiante sea el protagonista de su propio proceso formativo.

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