Con proceso participativo, UTEM elabora manual de lenguaje inclusivo y no sexista

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Una treintena de personas -pertenecientes a diversos estamentos de la universidad- participan desde el jueves 5 de enero en el levantamiento de información que identifica necesidades y expectativas de la comunidad universitaria frente al tema.

“Es muy importante que estos procesos que involucran cambios culturales sean desarrollados en forma participativa, ya que deben representar a los diferentes estamentos y actores claves como usuarios del lenguaje, así como de medios de comunicación oral y escrita”.

Así resume Claudia Ormazábal Abusleme, directora del Programa de Género y Equidad UTEM, las jornadas que se están realizando en la universidad para la creación del Manual de uso de lenguaje inclusivo y no sexista, iniciativa que organizan de manera conjunta el Programa de Género y Equidad, el Proyecto InES I+D y el proyecto InES Género UTEM.

Alrededor de treinta personas -pertenecientes a diversos estamentos de la universidad- participan en las jornadas que se efectúan desde el jueves 5 de enero con el objetivo de levantar información que permita identificar las necesidades y expectativas de la comunidad universitaria, frente a una guía que entregue orientaciones para el uso del lenguaje inclusivo y no sexista en la institución.

Ormazábal Abusleme enfatiza: “Creemos que la imposición arbitraria de este tipo de lineamientos comunicacionales no es el camino, porque afecta a la legitimidad de los cambios que se ha propuesto la política de género en la UTEM. Asimismo, como institución de educación superior pública y estatal, debemos cultivar la discusión respetuosa, el pluralismo y la diversidad como valores que nos deben inspirar”.

Génesis Quiroz Carreño, profesional del Departamento de Desarrollo Estratégico (DDE) de la DGAI, fue una de las participantes en la primera jornada. “Que la universidad pueda realizar este trabajo, promueve que se generen espacios institucionales más inclusivos, que materialicen cambios y transformaciones que le permitan a la UTEM avanzar en este camino, incluyendo orientaciones y saberes que aporten, tanto en los aspectos prácticos como culturales, que influyen en nuestras interacciones y desarrollo organizacional, por medio de la elaboración de un material educativo construido participativamente por la diversidad de su comunidad universitaria”, comenta.

Cree que el manual se encuentra en la dirección correcta para guiar el proceso “para que junto a otras intervenciones institucionales -políticas, prácticas y culturales- se promueva en la UTEM la inclusión y el respeto por el género y las diversidades”.

Enfoque de Derechos Humanos

En total van a ser tres sesiones de trabajo colaborativo en que se proveerá de los insumos en cuanto a expectativas, necesidades y contenidos mínimos que debiese contener un documento orientador en materia de uso del lenguaje inclusivo y no sexista, para que luego la periodista Patricia Peña Miranda, también MSc Research Communication, Information and Society de London School of Economics and Political Science de Inglaterra -quien está guiando el proceso- organice la información y dé forma al manual.

Al respecto, la citada profesional comenta que en la primera jornada se cumplieron con creces las expectativas y se notó “un muy buen ánimo, mucho interés y compromiso, respecto de que este documento no se quede sólo como un objeto manual que puede traer una cantidad de recomendaciones, sino que resulte ser práctico en el día a día, lo que significa hablar de comunicación inclusiva con una perspectiva, un enfoque de género, no sexista, con enfoque de Derechos Humanos”.

Peña Miranda indica que el hecho de ir más allá de un manual, significa una apuesta por un proceso de cambio en los ámbitos de la cultura organizacional, en los procesos de convivencia, por lo que la universidad requiere tener sus tiempos. “Me parece muy interesante conocer las distintas perspectivas, saber que -además- dentro de la universidad hay personas que pueden seguir haciendo un aporte muy estratégico en cómo asumir los distintos desafíos que significa hablar y poner en práctica una comunicación inclusiva, no sexista, entendiendo por eso también que esto tiene que articular una serie de estrategias y acciones, comunicativas y hablantes, que van más allá solamente de creer que es asunto de género”, precisa la también académica del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

Wendolin Suárez Amaya, coordinadora del programa InES Género, explica -por su parte- que desde la perspectiva de esta unidad, la idea es generar una guía que permita la comunicación inclusiva en sus diversas manifestaciones (verbal, escrita, gráfica). En ese sentido es también una base para “promover buenas prácticas, que contribuya a crear espacios libres de discriminación por sexo, género o raza, y la superación de estereotipos de género en la academia”, explica.

Respetarnos, comunicarnos, avanzar juntos

Francisca Flores Ocares, estudiante de sexto año de la carrera de Ingeniería Civil Industrial, también estuvo presente en la primera versión del encuentro. Cree que es “un paso agigantado para una reivindicación de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBIQA+, en que se avanza en materia de género, de una comunidad que ha sido excluida durante años. (Las mujeres) siempre hemos estado ajenas al discurso político o el discurso científico, entonces que esto se esté dando en una universidad que es científica, donde la mayoría de las matrículas son hombres, es avanzar y reivindicar nuestros derechos”.

Enfatiza que “estoy súper feliz de participar y representar a la comunidad estudiantil, esa es mi mayor motivación y también quiero que esto tenga una continuidad, que no quede sólo aquí, sino que se vayan haciendo congresos o juntas anuales en donde los tres estamentos podamos discutir y seguir avanzando en cómo nos gustaría la UTEM del futuro”.

En tanto, para la directora del Proyecto InES I+D, Elizabeth Meza Muñoz, el hecho de que este manual se haga en coordinación con otras unidades y, más aún, “con la participación de toda la comunidad universitaria, nos permite hacerlo nuestro, al considerarlo no un mandato, sino una necesidad por valorarnos, respetarnos, comunicarnos y avanzar juntos”.

Además, dice, “este manual aporta el crecimiento de nuestra universidad, al mejorar las capacidades institucionales de soporte a la gestión universitaria, haciéndonos responsables del dinamismo del lenguaje al adaptarnos a los tiempos actuales, considerando el respeto, la inclusión y respondiendo a uno de los objetivos del PDI institucional de ser una universidad centrada en las personas”.

Al final de las tres sesiones de trabajo del Manual de uso de lenguaje inclusivo y no sexista debiera estar listo a fines de marzo, posterior a la aprobación de su uso por parte del Comité de Gestión de Rectoría.

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