Claudia Camacho, diseñadora Cecat UTEM y reciente premiación recibida: “Una mujer que se reconoce a sí misma inspira a otras”

Autor: Joaquín|
La profesional del Centro de Cartografía Táctil UTEM (Cecat) fue seleccionada a nivel nacional en la iniciativa “Mujeres que Inspiran” del Banco de Chile. Con más de dos décadas dedicadas al diseño inclusivo y la accesibilidad, destaca el reconocimiento como una oportunidad para seguir impulsando proyectos que mejoren la calidad de vida de las personas con discapacidad.

Claudia Camacho es diseñadora y profesional del Centro de Cartografía Táctil (Cecat) de nuestra casa de estudios. Desde hace más de 25 años ha desarrollado iniciativas vinculadas al diseño inclusivo, la accesibilidad y la generación de soluciones orientadas a reducir brechas para las personas con discapacidad.

Recientemente fue reconocida en el programa “Mujeres que Inspiran” del Banco de Chile, iniciativa que recibió más de 2.000 postulaciones a nivel nacional y que seleccionó a treinta mujeres por su aporte e impacto en distintos ámbitos de la sociedad.

En esta conversación explica cómo su trayectoria se relaciona con el reconocimiento obtenido, compartiendo sus desafíos relacionados al liderazgo femenino y al trabajo inclusivo que realiza en el Cecat.

¿Qué significa para ti recibir el reconocimiento “Mujeres que Inspiran”?

– Es muy importante para mí. Pienso que, como mujeres, muchas veces tenemos una postura pasiva en cuanto a reconocer nuestros logros y trabajo, esperamos que, por inercia, esto ocurra. Pero cuando leí sobre esta iniciativa, pensé: “He trabajado más de 20 años en inclusión desde mi disciplina, ¡esto es para mí!” y simplemente decidí postular. Fue un acto de reivindicación personal y también un mensaje para otras mujeres: atrévanse y valoren el espacio que han generado.

¿Cómo fue el proceso de selección para formar parte de esta iniciativa?

– En primera instancia, envié un formulario donde describía mi trayectoria, las iniciativas y su impacto con cifras concretas. Se presentaron más de 2.000 mujeres. Luego pasé a una preselección donde quedaron 200. Finalmente, el último filtro consistió en enviar un video con un pitch de un minuto explicando por qué debía ser elegida dentro de las 30 ganadoras.

Desde tu experiencia en el Cecat, ¿qué aspectos de tu trabajo crees que fueron clave para obtener esta distinción?

– Creo que fueron dos cosas. Primero, la trayectoria de 25 años trabajando en diseño inclusivo desde la Universidad, que me ha dado un conocimiento profundo y aplicado. Y segundo, el impacto real que ese trabajo ha tenido en la vida de las personas con discapacidad. Ver cómo los proyectos del CECAT mejoran su autonomía y calidad de vida es el mayor respaldo que podemos tener. Pero también aprendí que, por muy buen trabajo que hagas, si no eres capaz de identificar tus propias fortalezas y comunicarlas con claridad, difícilmente otros las van a reconocer. Y eso, para mí, fue un cambio de mentalidad clave.

En tus declaraciones mencionaste que este reconocimiento representa una oportunidad. ¿Qué expectativas tienes respecto a esta nueva etapa?

– Estoy muy entusiasmada con las nuevas herramientas que recibiré, tanto a través de las capacitaciones como de la mentoría. La oportunidad de contar con un mentor enfocado exclusivamente en mis requerimientos y proyección laboral es un privilegio que, sin duda, será un gran impulso para reforzar mi liderazgo como especialista en diseño inclusivo.
Mi expectativa es poder transformar todo este aprendizaje en nuevos proyectos que sigan mejorando la calidad de vida de las personas con discapacidad.

¿Cómo describirías el impacto que realiza el CECAT en materia de inclusión y accesibilidad?

– Una de las principales diferencias del Cecat es que no sólo crea soluciones, sino que lo hace con rigurosidad. Hoy vemos muchas iniciativas de inclusión y accesibilidad que, si bien nacen con buena intención, carecen de experiencia, investigación previa y medición de impacto real.
El CECAT, desde sus inicios, ha asumido el compromiso de no caer en ese error: su prioridad ha sido siempre la utilidad efectiva, generando material y conocimiento que realmente acorta la brecha de desigualdad. Porque la accesibilidad no es un gesto, es una responsabilidad que debe medirse y validarse en terreno.

¿Qué desafíos has enfrentado en tu trayectoria profesional y cómo los has superado?

– Uno de los principales desafíos que he enfrentado fue equilibrar la maternidad con el desarrollo profesional. Cuando decidí ser mamá, asumí conscientemente que mi principal contribución a la sociedad sería a través de la crianza, formando en mis hijas un pensamiento crítico y empático.
Eso significó priorizar, no detenerme. Aprendí a vivir en dos tiempos, a ser paciente y a confiar en que cada etapa tiene su momento. Porque a veces creemos que las oportunidades tienen fecha de vencimiento, pero no es así: las etapas las marcamos nosotras, no el calendario ni las expectativas externas.

¿Qué mensaje le darías a otras mujeres que buscan generar cambios positivos desde sus espacios de trabajo?

– Les diría que tenemos un potencial enorme para generar cambios y mejoras en nuestro sistema, y que desde cualquier puesto de trabajo en el que nos encontremos podemos influir positivamente. Pero, para lograrlo, primero debemos hacer un ejercicio fundamental: aprender a valorarnos, dejar de ser tan duras con nosotras mismas y, sobre todo, disfrutar y reconocer lo que hemos logrado. Porque una mujer que se reconoce a sí misma es una mujer que inspira a otras a hacer lo mismo.

¿De qué manera este reconocimiento puede aportar al posicionamiento y visibilidad del trabajo que desarrolla la UTEM?

– Creo que este reconocimiento trasciende lo personal y se convierte en un reflejo del momento que vive la UTEM. Somos una universidad con una fuerza de trabajo femenina muy potente, donde las mujeres ocupamos roles clave en todos los niveles.
Que una profesional de la UTEM sea reconocida por el Banco de Chile envía un mensaje claro: esta universidad es un semillero de liderazgo femenino con impacto real. Y desde el CECAT seguimos aportando a esa transformación con trabajo riguroso en inclusión y accesibilidad.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

– En lo inmediato, quiero aprovechar al máximo las herramientas, mentorías y capacitaciones que recibiré como parte de este premio. Pero mi meta a mediano plazo es estructurar toda mi experiencia en diseño inclusivo y traducirla en un liderazgo sólido que aporte realmente en materia de inclusión, especialmente en discapacidad y equidad de género. Quiero que mi trabajo no solo sea útil, sino que también inspire a otras profesionales a sumarse a esta causa.

Etiquetas:

Deje un Comentario

UNIVERSIDAD

PREGRADO

WordPress Lightbox