Estudiantes y académicas de Bibliotecología UTEM colaboran con colegio de Puente Alto

Autor: Joaquín|
La experiencia de voluntariado permitió a las estudiantes aplicar conocimientos de organización de la información y procesos técnicos en un contexto de vinculación con el medio.

En una experiencia que combinó aprendizaje y vinculación, las estudiantes de Bibliotecología y Documentación, Victoria Farías y Fernanda Díaz, junto con las académicas Nicol Coccio y Cherie Flores, participaron en un voluntariado orientado a la organización e inventario de la ludoteca del Colegio Antares de Puente Alto, iniciativa que forma parte de un proyecto liderado por Víctor Garrido, del Observatorio del Juego.

La necesidad de realizar este trabajo surgió a medida que el establecimiento fue incorporando una creciente cantidad de recursos lúdicos utilizados por docentes y estudiantes en actividades pedagógicas. De ahí nació la necesidad de conocer los materiales disponibles, su estado de conservación y sus posibilidades de clasificación y uso.

“Es fundamental contar con un inventario de juegos, porque permite una mayor gestión y uso de los juegos de mesa tanto por parte de los docentes como los estudiantes. Facilita conocer cuántas copias existen, en qué estado se encuentran y dónde están disponibles. En ese sentido, el inventario se vuelve fundamental para que pueda haber un uso sostenido a largo plazo y para sostener la innovación pedagógica que el colegio está realizando”, explica Víctor Garrido.

Durante el voluntariado, realizado entre diciembre de 2025 y junio de 2026, se llevaron a cabo labores de identificación, descripción y registro de la colección de juegos, que fue catalogado mediante un sistema de codificación especialmente diseñado para responder a las necesidades del establecimiento.

Este proceso permitió al estudiantado aplicar conocimientos relacionados con la organización y gestión de la información, además de comprender las características y requerimientos de distintos tipos de usuarios y colecciones.

Respecto al aporte realizado, Garrido indica que “sin ellas no se podría haber llevado a cabo el inventario, ya que contaban con la experiencia y la metodología necesarias para organizar una colección de juegos. Fue una labor extraordinaria que habría sido muy difícil realizar por nuestra cuenta”.

Primer inventario formal de la ludoteca

Como resultado del proyecto, se elaboró el primer inventario formal de la ludoteca, permitiendo registrar y sistematizar la totalidad de los juegos disponibles. Esta herramienta constituye un insumo fundamental para la gestión, proyección y desarrollo futuro del espacio.

“Esto se relaciona de manera estrecha con nuestro objetivo principal como futuros bibliotecarios, el cual es atender a las necesidades de información de cualquier comunidad o unidad de información, teniendo en cuenta que cada una tendrá sus diversas características y modos de funcionamiento”, dice la académica Cherie Flores.

Asimismo, destaca que el trabajo permitió aplicar conocimientos de organización del conocimiento, descripción documental y análisis de información, entendiendo que, desde la perspectiva bibliotecológica, un documento corresponde a cualquier información registrada en un soporte físico, categoría en la que también se incluyen los juegos.

Además, Cherie Flores destaca la importancia de que el estudiantado se vincule con el territorio, lo que contribuye a ambos.  Mientras la comunidad puede conocer el quehacer universitario y el aporte de sus distintas disciplinas, las y los estudiantes enriquecen su formación y fortalecen el compromiso social.

Interactuando en un entorno real

Para Victoria Farías, estudiante de quinto año de Bibliotecología y Documentación, integrarse a este proyecto resultó especialmente significativo, ya que junto a un compañero de carrera desarrolla su trabajo de título en torno a las ludotecas y los juegos de mesa. Además, su experiencia previa en un seminario sobre métodos de clasificación de juegos le entregó herramientas que pudo aplicar directamente en esta iniciativa.

Respecto de los aprendizajes obtenidos, destaca que “cada centro de Información es diferente, ya sea por su organización como por sus usuarios. Es la primera vez que trabajamos en un colegio que incluso tiene su horario específico para jugar juegos de mesa. Ahora que estos elementos son cada vez más utilizados en el área tanto de biblioteca pública como bibliotecas universitarias es interesante poder interactuar en un entorno real para poner en práctica lo que hemos investigado”.

Por su parte, Fernanda Díaz, estudiante de cuarto año, señala que el voluntariado representó una valiosa oportunidad para adquirir experiencia en un ámbito relevante de la disciplina, como son las bibliotecas escolares y, particularmente, la gestión de ludotecas y los procesos técnicos asociados a ellas.

“Me gustaría que este proyecto fuera considerado como A+S y se relacionara directamente con asignaturas, de modo que pueda llegar a un número mayor de estudiantes y que cada uno tenga la posibilidad de seguir aprendiendo en la aplicación de aprendizajes en terreno”, señala la estudiante y agrega que “me quedo con una experiencia muy positiva y la colaboración entre pares, además de lo importante que es la flexibilidad y la comprensión de las necesidades de cada integrante”.

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