Juan Óscar Martínez, académico UTEM y Clacso 2026: “Debemos crear una cultura que nos permita enfrentar las actuales encrucijadas”

De manera inédita, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) sesiona en Chile y nuestra universidad es una de las tres sedes en donde se analizan los desafíos que la región enfrenta en los contextos de democracia, justicia territorial, cambio climático y el avance de ideologías totalitarias.

 Entre los días 27 y 29 de octubre, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) sesiona por primera vez en nuestro país, con la UTEM como una de sus tres sedes principales, en un encuentro titulado “Pensamiento crítico y acción transformadora”.

La instancia es organizada en nuestra universidad por el Departamento de Trabajo Social y el Observatorio del Territorioy se centra en proponer un espacio de diálogo multisectorial para debatir los principales desafíos continentales a partir de las ciencias sociales y construir agendas compartidas desde los Derechos Humanos y la justicia social.

En esta entrevista, el académico UTEM Juan Óscar Martínez Barajas releva la importancia de esta sesión inédita del consejo en nuestro país y universidad, la formación de nuevos profesionales en ciencias sociales y los desafíos existentes en una América Latina que enfrenta tiempos de “policrisis”, de acuerdo al análisis de Clacso.

 ¿Cuál es la importancia de que la UTEM sea una de las sedes de este encuentro? ¿Y cómo estas instancias potencian la formación de estudiantes de Ciencias Sociales y Humanidades ennuestra universidad?

– Es de una gran trascendencia ya que el comité directivo del CLACSO por primera vez sesiona en nuestro país. Se trata de una institución reconocida a nivel mundial, que agrupa a más de 900 centros de investigación y estudio en el ámbito de las ciencias sociales, tanto de Latinoamérica como del Caribe, y por lo tanto que se reúna en Chile es un tremendo hito; y que -dentro de ese hito- sea nuestra casa de estudios el lugar donde sesione el pleno es para nosotros como institución, tremendamente significativo.

Además, nuestra universidad forma parte del foro que enmarca el desarrollo de las actividades del CLACSO le da un carácter académico contingente e internacional.

¿Y cómo se complementa, en ese contexto, la formación estudiantil?

– Uno de los desafíos que los centros miembros, tanto el Departamento de Trabajo Social como el Observatorio del Territorio se plantean en participar del CLACSO, es en el contexto de las políticas de vinculación con el medio que tiene la universidad, y que en ese contexto evidentemente uno de los elementos clave es este factor bidireccional que tenga incidencia también en los procesos formativos, por lo tanto aquí evidentemente todo lo que se haga desde el punto de vista de la investigación, los acercamientos y todo, debe y tiene una correlación con los procesos formativos tanto de pregrado como de postgrado al interior de la universidad.

El otro tema importante es que CLACSO, al abrirnos las puertas a nosotros como centros miembros, nos abre la puerta a todos los espacios que tiene, tanto en el ámbito de investigación como en el ámbito de poner en valor la potencial oferta que nosotros podemos ofrecer y también beneficios para los académicos y académicas que pertenecen a estos centros miembros, como también a los estudiantes de la universidad.

Dentro del análisis que CLACSO hace de la situación actual de nuestra región señala que se viven tiempos de policrisis. ¿Cuál es la relevancia de esta instancia en el mundo de las ciencias sociales y las humanidades?

– Creo que en el momento que estamos viviendo como sociedad, CLACSO se plantea una reflexión y unos desafíos de mirar la sociedad transversalmente en muchos ejes y en muchas direcciones, fundamentalmente en relación con lo que está pasando específicamente con Latinoamérica bajo los contextos de la democracia, la justicia territorial, el cambio climático y los avances de sectores de ideologías totalitarias.

También ofrece un espacio para analizar el rol que deben cumplir o deben tener las humanidades y las ciencias sociales en un contexto mucho más crítico como el actual, en el que estamos siendo amenazados no solamente por tendencias políticas que probablemente ponen en juego o en cuestión la democracia, sino que también por el avance de las tecnologías que también requieren de las ciencias sociales y de las humanidades una reflexión profunda a nivel transversal.

Yo creo que ahí tiene que ver con un valor importante que tiene la universidad, y la universidad en eso, en el ámbito de la vinculación con el medio, es cómo somos capaces también de acercarnos y tener un diálogo con la comunidad, con las organizaciones socioterritoriales, que de alguna manera también son parte de los procesos de cocreación de esta visión crítica y de estos fenómenos que hoy día están pasando en la sociedad.

Por lo tanto, también nos motiva o nos lleva a tener procesos de acercamiento que permitan reconocer o conocer dolores, saberes, tanto propios como de esas comunidades, a efectos de tener un mayor nivel de cercanía, sinergia y aproximación. Porque esto no es propio de nosotros como academia, sino es propio de la sociedad completa.

¿Qué señales o experiencias permiten pensar que todavía es posible construir democracias más resilientes frente a la policrisis?

– Más allá de la ciencia social y de las humanidades, el ser humano siempre está asociado a esa reflexión que lo motiva, lo conmueve o lo afecta en relación con lo que está viviendo independiente de la época y el periodo en el que se encuentre. Siempre han existido posiciones críticas, observantes, y otras que de alguna manera analizan el contexto. Creo que parte importante de eso está centrado en la reflexión filosófica, en la reflexión humana y en la reflexión que las sociedades van desarrollando para desarrollar capacidades de resiliencia, para fortalecerse, para reconvertirse y para enfrentar desafíos que hoy día son contemporáneos, que hoy día nosotros estamos viviendo y que requieren de la mirada de esta fuerte humanización o del ser humano. Se trata de una reflexión propia que ha estado siempre presente en el ámbito de las ciencias sociales y de las humanidades.

Lo importante, entonces, es también lo que se genere a partir de la actividad de CLACSO con las universidades públicas…

– Claro, es importante que las sociedades y las comunidades académicas -como una universidad pública comprometida con el desarrollo del país, que mira lo que está pasando- desarrolle estos espacios de reflexión. Se trata de instancias que buscan contribuir al diálogo, a la discusión y a aquello que nos enfrenta como sociedades. Lo importante es que, a partir de estas experiencias, contribuyamos a crear una cultura, tanto al interior del aula como en la conversación cotidiana, que nos permita enfrentarnos a estos debates y encrucijadas.

 

 

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