Pedro Salas, alumni UTEM y su rol en Colegio de Ingenieros: “La idea es utilizar el conocimiento para transformar la realidad y mejorar la vida de las personas”

A propósito de su reciente incorporación como Secretario General del Consejo de Especialidad de Ingeniería en Computación e Informática, sostuvimos una conversación con quien además se desempeña como docente de nuestra institución, para analizar su trayectoria y los desafíos de su gestión.

Titulado de la carrera de Ingeniería Civil en Computación mención Informática de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), ejerce actualmente como Arquitecto de Ciberseguridad en el Banco BICE y como Secretario General del Consejo de Especialidad de Ingeniería en Computación e Informática del Colegio de Ingenieros A.G.

Lejos de alejarse de su alma mater tras titularse, su trayectoria lo trajo de vuelta a las aulas de la UTEM en calidad de académico, con la responsabilidad de contribuir a la formación intelectual de las nuevas generaciones de ingenieros/as del país.

A continuación, presentamos la entrevista completa donde aborda su recorrido profesional, la articulación entre la industria y las aulas, el rol de la tecnología en el desarrollo nacional y sus consejos para las y los estudiantes que inician su camino en la ingeniería.

¿Qué te motivó a estudiar Ingeniería Civil en Computación mención Informática en la UTEM y luego especializarte en Seguridad Informática y Arquitectura Empresarial?

– Cuando ingresé a la UTEM, la informática representaba para mí una oportunidad para comprender cómo la tecnología podía transformar problemas complejos en soluciones concretas. Durante mi formación, la universidad aportó con distintas áreas de la computación, entre ellas computación paralela, minería de datos, seguridad informática e inteligencia artificial. Esa diversidad fue fundamental para comprender que la tecnología constituye un ecosistema y que sus distintas disciplinas deben integrarse para resolver problemas reales.

Posteriormente, la ciberseguridad adquirió una importancia especial en mi trayectoria. A medida que nuestro entorno se vuelve más dependiente de los sistemas digitales, proteger la información, la infraestructura y la continuidad de los servicios deja de ser solamente un desafío técnico y se convierte en una responsabilidad económica, social e incluso institucional. La arquitectura me permitió dar un paso adicional, comprender que una solución no solamente debe funcionar, sino que debe ser segura, escalable, resiliente, interoperable y sostenible. Esa visión ha orientado mi desarrollo profesional y académico, donde la ingeniería adquiere su verdadero sentido cuando el conocimiento se transforma en soluciones que generan valor para las personas y la sociedad.

¿Qué significa para ti volver a la UTEM para formar a las nuevas generaciones?

– Tiene un significado profundamente especial, representa una gran responsabilidad en contribuir para la formación de quienes construirán el futuro tecnológico del país.

Entiendo la academia no como una simple transmisión de conocimientos, sino como un proceso de formación intelectual. Las tecnologías cambian rápidamente; por eso, más importante que enseñar una herramienta específica es desarrollar en las y los estudiantes la capacidad de aprender, investigar, cuestionar y adaptarse.

También considero indispensable incorporar una dimensión ética. Detrás de cada sistema, algoritmo, base de datos o arquitectura existen personas. Una vulnerabilidad puede afectar a miles de ciudadanos y ciudadanas, una mala decisión sobre datos puede vulnerar la privacidad, una inteligencia artificial mal diseñada puede reproducir sesgos. Por eso, formar ingenieros/as significa formar profesionales técnicamente competentes, pero también personas conscientes de las consecuencias de sus decisiones.

A los y las estudiantes que recién comienzan les diría que no piensen que su trayectoria está definida desde el primer año. La universidad debe entenderse como un espacio holístico para explorar, equivocarse, investigar y descubrir una vocación. La trayectoria profesional se construye paso a paso, aprendizaje tras aprendizaje y a través del tiempo.

¿Cómo conectas tu experiencia profesional con lo que entregas a tus estudiantes?

– La conexión entre industria y academia es esencial. En mi trabajo profesional enfrento problemas que difícilmente pueden comprenderse solamente desde los libros: sistemas heredados, riesgos, restricciones presupuestarias, continuidad operacional, regulación, experiencia de usuario y la necesidad de equilibrar innovación y seguridad.

Llevar esas experiencias al aula permite que los y las alumnas/os comprendan que en ingeniería rara vez existe una única respuesta correcta. Lo importante es aprender a analizar alternativas, evaluar riesgos y comprender los impactos de cada decisión.

Esto también permite que conceptos como arquitectura, ciberseguridad, datos o inteligencia artificial sean estudiados desde una perspectiva integral. No basta con construir un modelo o implementar una aplicación, debemos preguntarnos dónde están los datos, cómo se protegen, cómo se gobiernan, cómo escala la solución y qué ocurre cuando el sistema falla.

Mi objetivo es que los y las estudiantes pasen de ser consumidores/as de tecnología a convertirse en diseñadores/as responsables de tecnología.

¿Cuáles son tus motivaciones y desafíos como Secretario General del Consejo de Especialidad Computación e Informática del Colegio de Ingenieros A.G.?

– Asumir esta responsabilidad constituye, ante todo, un compromiso con la profesión. La informática dejó hace mucho tiempo de ser una disciplina limitada al desarrollo de software o a la administración de sistemas. Hoy está presente en prácticamente todos los ámbitos estratégicos del país.

Por ello, uno de mis principales objetivos es contribuir a fortalecer la voz de la especialidad en las grandes discusiones nacionales y promover una mayor vinculación entre profesionales, universidades, empresas y organismos públicos. Este desafío es particularmente relevante frente a fenómenos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la transformación digital, la automatización y el gobierno de datos. La velocidad del cambio tecnológico exige que nuestras instituciones sean capaces de anticiparse y no solamente reaccionar.

Creo que el Colegio de Ingenieros puede desempeñar un papel importante como espacio de articulación, conocimiento y reflexión técnica, contribuyendo a que las decisiones tecnológicas del país tengan una mirada profesional, interdisciplinaria y de largo plazo.

¿Cuál debe ser el rol de la tecnología en la sociedad?

– Creo que debemos partir de una premisa; la tecnología no es el fin, es un medio para ampliar las capacidades de las personas y resolver problemas de la sociedad. La pregunta no debería ser solamente qué tecnología podemos implementar, sino qué problema queremos resolver y qué impacto tendrá esa decisión.

Para ello necesitamos una colaboración permanente entre tres mundos. La academia debe generar conocimiento y formar talento; el sector privado debe transformar ese conocimiento en innovación y productividad; y el sector público debe garantizar que esa transformación contribuya al bienestar colectivo, proteja derechos y reduzca brechas. El Colegio de Ingenieros puede actuar como puente entre estos ámbitos.

Pero existe además un componente fundamental, la ética. No podemos hablar de inteligencia artificial, datos o transformación digital sin hablar de confianza, privacidad, seguridad, transparencia y responsabilidad. El gran desafío tecnológico de nuestra generación no será solamente construir máquinas más inteligentes. Será construir sistemas que sean seguros, confiables, responsables y orientados al bienestar humano.

¿Qué consejo darías a las y los estudiantes de la UTEM que buscan generar un impacto positivo en el país?

– Les diría que no estudien solamente para obtener un título. Estudien para comprender y para transformar. Comprendan las matemáticas, los algoritmos, los sistemas y los datos, pero comprendan también a las personas y la sociedad donde esas tecnologías serán utilizadas. Un/a excelente ingeniero/a que no entiende a las personas puede construir una excelente solución para el problema equivocado.

También les diría que desarrollen una cultura permanente de aprendizaje. En tecnología, lo que hoy parece revolucionario mañana puede ser obsoleto. La verdadera ventaja profesional no está únicamente en dominar una herramienta, sino en tener la capacidad de aprender continuamente.

Y, sobre todo, que busquen problemas reales. No esperen a estar titulados/as para aportar. Investiguen, participen en proyectos, conversen con sus profesores, trabajen con organizaciones y construyan soluciones.

Si tuviera que transmitirles una sola idea a quienes comienzan este camino, sería que estudien para construir futuro. Porque el propósito último de la ingeniería no es simplemente transformar o crear tecnología. Es utilizar el conocimiento para transformar la realidad y mejorar la vida de las personas.

// Entrevista de Tamara Muñoz

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