Arquitecta Paulina Wegertseder en la UTEM: “Universidades no sólo deben generar investigación de punta; hay que asegurar que ésta impacte en políticas públicas”

La arquitecta es académica de la Universidad del Bío-Bío y recientemente participó en una nueva charla del ciclo sobre hábitat, territorio y diseño del Doctorado en Hábitat Construido y Territorio (DHCT) de nuestra casa de estudios.

En busca de reunir a destacadas mujeres profesionales vinculadas a la arquitectura, la innovación y la construcción de espacios habitables, y así generar un espacio de diálogo y vinculación con las y los estudiantes del DHCT, se llevó a cabo la cuarta y última charla del ciclo a cargo de la arquitecta y Dra. Paulina Wegertseder.

La académica de la Universidad del Bío-Bío y directora del Doctorado en Arquitectura y Urbanismo de dicho centro de estudios (DAU), compartió su experiencia y conocimientos en torno al diseño pasivo, la eficiencia energética, el confort ambiental interior y el bienestar en los ambientes construidos.

Conversamos con ella sobre su trayectoria profesional y académica, además de sus aportes y reflexiones en torno a los territorios, las ciudades y los desafíos que enfrentan.

Desde su experiencia académica y profesional, ¿qué relevancia tiene hoy reflexionar sobre el hábitat construido y la relación entre territorio, sociedad y desarrollo?

– Para mí, la reflexión en el área es muy relevante y necesaria, ya que no podemos entender el desarrollo de espacios interiores o exteriores como meros contenedores o límites destinados a ciertas acciones. Es importante seguir profundizando en cómo la calidad de los entornos que habitamos afecta no sólo nuestro confort y salud, sino que también nuestro bienestar, entendido desde el sentirse bien hasta tener experiencias que nos hagan conectar emocionalmente con el entorno, dándole sentido y propósito a nuestra cotidianidad.

Por lo tanto, pensar en el territorio significa diseñar espacios centrados en el ser humano, considerando que el entorno construido actúe como un facilitador para un desarrollo social equitativo y verdaderamente sostenible.

¿Cómo dialogan sus áreas de trabajo e investigación con los desafíos actuales que enfrentan los territorios y las ciudades?

– A través de la búsqueda de entornos centrados en las personas. Actualmente, nuestras ciudades enfrentan crisis climáticas y de salud pública que exigen respuestas innovadoras. A través de la investigación en áreas como los sistemas de confort personal y el diseño de espacios de trabajo adaptativos y saludables, busco abordar estas problemáticas. Para lograrlo, la integración de metodologías propias de la neurociencia aplicada y la recolección de datos biométricos es fundamental, ya que nos permite medir de forma objetiva cómo el cuerpo-mente experimenta el espacio. Esto es clave para diseñar edificios y ciudades que -además de alcanzar altos estándares de eficiencia energética-respondan a las necesidades biológicas y psicológicas de quienes los habitan.

¿Qué importancia tiene para la formación doctoral generar espacios de conversación con académicos y profesionales con distintas trayectorias?

– Considero que estos espacios permiten a los investigadores y a las investigadoras salir de un trabajo que a veces se siente más solitario cuando desarrollamos una tesis y contrastar ideas con otras experiencias o puntos de vista. Creo que en este tipo de debates o conversaciones se puede enriquecer mucho una investigación.  Se fomenta un pensamiento crítico y promueve la colaboración académica.

¿Qué valor tiene que las y los estudiantes de doctorado puedan conocer experiencias y enfoques interdisciplinarios vinculados al territorio?

– Mucho. Permite enriquecer sus metodologías y les permite formular soluciones más integrales, entendiendo que un problema vinculado a un territorio puede y debe abordarse desde múltiples frentes de manera simultánea.

Desde su perspectiva, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan hoy las universidades para aportar al desarrollo territorial sostenible?

– Uno de los principales es lograr una transferencia efectiva y ágil del conocimiento generado, pensando no solo en el público experto o interesado, sino que también generar vinculación con otros actores relevantes en cada materia. Las universidades no solo deben generar investigación de punta, sino asegurar que esta impacte las políticas públicas, normativas y otros que afectan directamente a las personas.

¿Qué mensaje le entregaría a las y los estudiantes que están iniciando o desarrollando una trayectoria investigativa en áreas relacionadas con el hábitat y el territorio?

– Que nunca pierdan de vista a las personas. La investigación sobre el hábitat y el territorio puede volverse a veces muy técnica, metodológica o abstracta, pero el fin último debe tener impacto en las personas. Creo que también es importante estar siempre atento a opciones de cruzar fronteras disciplinarias, de integrar nuevas herramientas y trabajar por crear y fortalecer redes para el desarrollo como investigador/a.

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