Conoce cómo estudiantes UTEM resuelven urgencias ambientales y ciudadanas en terreno

A través del análisis hídrico en el Parque Mapocho Río y la detección de fraudes alimentarios junto a escolares de Colina, las y los futuras/os profesionales demuestran cómo la ciencia adquiere su verdadero valor al dar respuestas directas a las necesidades de la sociedad.

La química suele imaginarse en un laboratorio, con probetas, fórmulas y delantales blancos. Sin embargo, para las y los estudiantes de Química Industrial de la UTEM, el conocimiento científico ha traspasado esta barrera para insertarse directamente en los territorios. Durante este semestre, a través de dos grandes iniciativas de vinculación con el medio, las/os futuras/os profesionales asumieron el desafío de aplicar sus saberes en escenarios reales, demostrando que su disciplina es una herramienta crucial para el cuidado medioambiental y la protección de la salud pública.

El primer gran desafío ciudadano las/os llevó directamente a las áreas verdes de la capital. Durante el mes de julio, como parte de la asignatura de Aprendizaje + Servicio (A+S) llamada Química Analítica II, un grupo de estudiantes dejó las aulas para internarse en el Parque Mapocho Río. Guiados por el supervisor de riego del recinto, Felipe Paredes, y el equipo docente del Depto. de Química conformado por Matías Alegría Gómez, Pablo Cortés Orellana y Fernando Rodríguez Umanzor, las/os jóvenes tomaron muestras en tres pozos profundos y dos lagunas para caracterizar sus propiedades fisicoquímicas y entregar información útil para la gestión del lugar.

El equipo en terreno, integrado por Karen Arce Díaz, Francisca Escobedo Cárcamo, Valentina Nieto Contreras, Iván Soto Valdés, Audrey Villar Díaz y Sara Zamora Díaz, debió lidiar con un entorno vivo. “Te encuentras con variables imprevistas, como las condiciones climáticas, que simplemente no se ven en los libros”, relató Valentina Nieto. Para la estudiante de tercer año, la salida a terreno significó un punto de inflexión vocacional: “Pensaba que mi lugar de trabajo sería exclusivamente un laboratorio, pero me di cuenta de que la carrera es mucho más que eso. Como futura química industrial, tengo la oportunidad de ayudar en áreas como la ambiental y entregar resultados que realmente sirvan“.

Actualmente, esta iniciativa sigue en desarrollo: el grupo analiza las muestras en las instalaciones de la universidad para generar un informe certero y presentará oficialmente sus recomendaciones al Parque Metropolitano de Santiago (PARQUEMET) al finalizar el proceso analítico.

De lo teórico a la realidad: Tras las huellas del fraude alimentario

En paralelo a esta urgencia hídrica, otra de las iniciativas impulsadas desde la carrera abordó una preocupación ciudadana latente: la seguridad de lo que comemos día a día. Bajo la iniciativa “Química Analítica en Acción: Tras las Huellas del Fraude Alimentario”, un equipo compuesto por las y los estudiantes universitarias/os Valentina Nieto, María Paz Vargas, Marcos Reyes y Joaquín Reyes —acompañados por los profesores Alegría y Rodríguez— se trasladó el pasado 31 de julio al Colegio San Andrés de Colina. Allí, trabajaron codo a codo con cerca de 40 estudiantes de cuarto medio de la especialidad de Química Industrial, a cargo de la profesora Ana María Loyola, para analizar posibles adulteraciones en vino, miel, aceite de oliva, leche, café y condimentos.

Llevar la ciencia a las/os escolares significó un desafío. María Paz Vargas, estudiante de quinto año de la UTEM, reconoció el reto comunicacional al asumir el rol de profesora por un día: “Como estudiante que va en el tramo final de la carrera, ya es costumbre utilizar el lenguaje técnico (…), para no abrumar a las/os alumnas y alumnos tuve que desaprender el lenguaje que nos inculcan desde que uno ingresa a la universidad“. Según relató, la experiencia le permitió ver el impacto práctico de su profesión: “Ver el entusiasmo y la curiosidad de los y las estudiantes me demostró que hay un rol social de la química industrial que va más allá del laboratorio, que es la responsabilidad de proteger al consumidor y educar a la ciudadanía“.

Esta cruzada contra el fraude alimentario culminó este 12 de agosto en el Campus Ñuñoa con una charla magistral ante casi 60 personas, dictada por la ingeniera en alimentos y titulada UTEM, Rosemery Campos, instancia donde también participaron las y los estudiantes y docentes del trabajo territorial. “Esto para nosotros es súper importante porque podemos llevar la química analítica desde lo teórico a algo experimental y desde lo experimental a algo real. Gracias a esta ciencia podemos detectar adulteraciones en distintos alimentos que consumimos a diario“, destacó el profesor Matías Alegría Gómez sobre este proyecto desarrollado por y para estudiantes. Durante la jornada, Rosemery Campos, egresada de la primera generación de la UTEM en 1995, abordó las exigencias actuales de la industria alimentaria. “La nueva norma de fraude alimentario está obligando a las industrias chilenas que no exportan a cumplir con la normativa, aunque sean chiquititas o medianas“, explicó la experta. En ese sentido, subrayó la ventaja competitiva de las/os futuras/os profesionales de la universidad frente a este escenario: “Ellas y ellos se fortalecen al ser analíticas/os. Ahí está el fortalecimiento de estas áreas: en el análisis analítico de los productos“.

Como concluye el profesor Matías Alegría, artífice de estas alianzas, el objetivo final es formar profesionales conscientes de su entorno: “El mensaje que queremos transmitir es que la química tiene sentido cuando somos capaces de utilizarla para comprender y aportar a resolver problemas reales. (…) Queremos que nuestras/os estudiantes comprendan que la química no termina en el laboratorio, comienza allí, pero adquiere su verdadero sentido cuando se conecta con las personas y los problemas de la sociedad“.

El desarrollo de ambas iniciativas fue posible gracias al respaldo articulado de distintas unidades según las necesidades de cada proyecto, destacando la participación de la Dirección de Vinculación Académica con el Medio de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, la Unidad de Mejoramiento Docente (UMD) de la Vicerrectoría Académica, el Consejo Asesor Empresarial (CASE), la Escuela de Química y la jefatura de Química Industrial liderada por Miguel Avellán Luna. Con estas acciones, la carrera reafirma el compromiso de la universidad por formar profesionales que, desde la ciencia, impactan y transforman positivamente sus territorios.