Mabel Cándano, académica Derecho UTEM y su reciente libro: “La tecnología no es ajena al Derecho”
La docente, que ha centrado sus investigaciones a temas vinculados con la libre competencia, el derecho marcario y aspectos relacionados con el comercio electrónico, presentó la semana pasada la obra “Derechos y Tecnologías”, obra que revisa las intersecciones entre lo jurídico y lo tecnológico.
Junto a la directora de la Escuela de Derecho y Gobierno de nuestra casa de estudios, Rebeca Remeseiro Reguero, la académica Mabel Cándano Pérez presenta la reciente publicación de “Derechos y Tecnologías”. En la publicación ambas docentes participan como editoras de múltiples investigaciones que abordan los cruces entre derechos y cambios tecnológicos.
Para Cándano, estas dinámicas no sólo afectan al derecho en general, sino que también a sus distintas ramas en particular: comercial, penal, económico, propiedad intelectual, entre otros. De ahí la relevancia de que lo jurídico no permanezca ajeno a este contexto.
En esta entrevista, la académica UTEM repasa lo que fue el lanzamiento de la obra, los desafíos contemporáneos vinculados a la tecnología, y el rol de la universidad en la formación de nuevos abogados y nuevas abogadas, profesionales conectadas con estos avances en constante cambio.

La transformación digital ya está modificando la forma en que las personas se relacionan con el Estado, las empresas y entre sí. ¿Por qué es importante que quienes hoy se están formando en Derecho incorporen desde temprano una comprensión de la tecnología y de sus implicancias jurídicas?
– Porque la tecnología ya forma parte de las relaciones jurídicas que los futuros abogados y abogadas tendrán que enfrentar. No se trata de que un estudiante de Derecho se transforme en ingeniero, sino de que comprenda cómo funcionan estas tecnologías, qué efectos producen y qué derechos pueden verse involucrados. Hoy es muy difícil ejercer el Derecho desconociendo fenómenos como la inteligencia artificial, las plataformas digitales o el tratamiento de datos.
Derecho UTEM es una carrera joven en la UTEM. En ese contexto, ¿qué oportunidades ofrece el hecho de formar nuevas generaciones de abogados y abogadas en un momento en que fenómenos como la inteligencia artificial, la identidad digital, los datos personales y los mercados digitales están obligando a repensar conceptos jurídicos tradicionales?
– Creo que el hecho de que Derecho UTEM sea una carrera joven representa una oportunidad. Podemos formar profesionales incorporando desde el inicio problemas jurídicos que hoy son centrales y que quizá no estaban presentes en los planes tradicionales de Derecho. Además, hacerlo en una universidad cuya identidad está estrechamente vinculada con la tecnología nos permite construir una formación jurídica muy conectada con los desafíos contemporáneos.

En varios de los temas abordados en Derechos y Tecnologías aparecen tensiones entre innovación y regulación: inteligencia artificial, dark patterns, datos biométricos, contratación electrónica o responsabilidad en entornos digitales. Desde su experiencia académica, ¿qué debería ser capaz de comprender un abogado o abogada sobre la tecnología para poder enfrentar adecuadamente estos nuevos problemas jurídicos, incluso cuando la legislación todavía no es definitiva?
– Debe comprender, al menos, qué hace la tecnología, cómo interviene en una determinada relación jurídica y qué riesgos genera. Muchas veces la legislación llega después de la realidad tecnológica, por lo que el abogado necesita ser capaz de interpretar las instituciones y principios jurídicos existentes frente a situaciones nuevas. Ese es también uno de los ejes que atraviesa Derechos y Tecnologías: analizar cómo responde el Derecho ante fenómenos tecnológicos que evolucionan permanentemente.
Chile está avanzando en materias como inteligencia artificial, protección de datos y digitalización de los servicios públicos, pero también aparecen nuevos riesgos asociados. ¿Cuáles cree que son hoy los principales desafíos que nuestro país debe abordar para que la transformación tecnológica avance sin que los derechos fundamentales queden relegados?
– Uno de los principales desafíos es avanzar tecnológicamente sin reducir los niveles de protección de las personas. Tenemos que preocuparnos por la protección de los datos personales, la transparencia de determinadas decisiones automatizadas, la ciberseguridad y también por evitar nuevas formas de exclusión digital. La innovación es necesaria, pero debe desarrollarse junto con garantías, responsabilidad y mecanismos efectivos de protección de derechos.
Considerando los desafíos que plantea esta relación entre Derecho y tecnología, ¿qué rol puede cumplir la carrera de Derecho de la UTEM en la formación de profesionales capaces de participar en este debate, no solo desde la regulación, sino también desde una mirada centrada en las personas, la responsabilidad y el bien común?
– Creo que Derecho UTEM puede aportar formando abogados y abogadas que no vean la tecnología solamente como un problema que debe ser regulado, sino como una realidad que primero hay que comprender jurídicamente. Profesionales capaces de participar en estos debates desde la regulación, la empresa, la Administración pública, la investigación y el ejercicio profesional, pero manteniendo siempre una mirada centrada en las personas, la responsabilidad y el bien común.
En definitiva, esa es también una idea que quisimos transmitir con Derechos y Tecnologías: la tecnología no es ajena al Derecho; cada transformación tecnológica plantea también decisiones jurídicas sobre derechos, responsabilidades y garantías.

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