Así es el programa de reforestación nativa que docentes UTEM desarrollan en la región de Coquimbo

Dos jornadas realizadas en Ovalle y Andacollo marcan el cierre del primer año del programa “Transferencia Piloto de Re-Forestación con Recuperación de Suelos, Producción de Forrajeo”, financiado por el GORE y con el apoyo de la CONAF, INFOR y diversas comunidades agrícolas.

La Universidad Tecnológica Metropolitana, a través de su Facultad de Ciencias Naturales, Matemática y del Medio Ambiente (FCNMMA), dio un paso decisivo en la lucha contra la desertificación en la región de Coquimbo. El pasado 29 y 30 de abril se llevaron a cabo las ceremonias de inauguración de dos viveros, con la presentación de textos técnicos que forman parte del programa “Transferencia Piloto de Re-Forestación con Recuperación de Suelos, Producción de Forrajeo”. El proyecto, liderado por el Programa de Biotecnología Vegetal y Ambiental Aplicada (PBVAA), busca fortalecer la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático mediante infraestructura autónoma y conocimiento científico aplicado.

Alianza estratégica para la resiliencia hídrica y la transferencia de conocimiento sociotécnico

El eje central de las jornadas «Reviviendo nuestros bosques: Taller De Propagación De Árboles Nativos» fue la puesta en marcha de viveros diseñados específicamente para las condiciones extremas del desierto. Luis Pouchucq Marinkovic, académico de la FCNMMA y miembro del PBVAA, explicó que estos espacios cuentan con tecnología adaptativa y automatizada: “Trajimos unas bomba solares; es lo más autónomo posible para que los viveros trabajen solos. La idea es que efectivamente la comunidad tenga que hacer el menor trabajo posible para poder mantenerlo”. Estos recintos permiten que especies como el chañar y el algarrobo crezcan protegidos, asegurando la supervivencia de los plantines en beneficio de la Asociación de Comunidades Agrícolas de la Provincia de Limarí A.G., la Comunidad Agrícola Canelilla y la Comunidad Caldera y Damas.

En la instancia se realizó la entrega oficial de los textos «Manual buenas prácticas para la pequeña agricultura y ganadería de la Región de Coquimbo» y «Manual básico para el uso y manejo de viveros de propagación», elaborados por el equipo compuesto por Kate Farmer, Milen Duarte, Nicole García, Constanza Morales, Luis Pouchucq, Nicolás Inostroza y Héctor Valencia. Al respecto, el director del Centro de la FCNMMA, Andrés Sepúlveda Peñaloza, destacó el valor institucional de la iniciativa: “Este proyecto tiene una particularidad de que a nosotros como docentes nos permite generar un impacto real en el entorno. La universidad siempre está buscando mayor cercanía con la gente y generar esta transferencia tecnológica de conocimiento generado para poder acompañar a las personas”.

Constanza Morales Neghme, académica del Depto. de Biotecnología y también parte del PBVAA, subrayó el valor de las especies utilizadas y el vínculo con el territorio: “Trabajamos con el chañar y con el algarrobo, especies ancestrales que tienen importancia alimentaria. Nosotros estamos aislando bacterias de estas plantas que las vamos a usar para poder reforestar. Estas mismas bacterias pueden servir para cultivar en la zona incluso las lechugas, los tomates y que tengan mayor resistencia al estrés hídrico, a la salinidad. Cobra sentido todo lo que uno hace en la universidad cuando las personas son las que reciben el conocimiento”.

El respaldo de las autoridades y organismos técnicos fue fundamental. Juan Carlos Alfaro, alcalde de Andacollo, valoró el impacto local: “Andacollo es un terreno seco y este proyecto de reforestación con árboles nativos sin duda viene a favorecer la flora de Andacollo. Estamos muy entusiasmados y expectantes con este proyecto que para nosotros es muy importante”. Por su parte, Leonardo Cifuentes, investigador del Instituto Forestal (INFOR), señaló que esta iniciativa “va a afectar positivamente a la agricultura familiar campesina, entregando herramientas de mucha ayuda donde las precipitaciones han disminuido un montón”. Asimismo, Mario Meléndez Rivera, jefe provincial Elqui de CONAF, destacó que “se trata de una muy buena iniciativa que viene a avanzar en la línea de recuperar espacios naturales, poniendo en valor la vegetación natural de este espacio”.

Mirtha Gallardo Saavedra, presidenta de la Asociación Gremial de Comunidades Agrícolas de Limarí, reafirmó la importancia de la unión entre la academia y el territorio: “Esta alianza se ha construido en base a profesionales con mucha experiencia. El profesor Luis ha llegado con su equipo de muy buena manera, viniendo a terreno; eso tenemos que rescatarlo y valorarlo”.

Tras cerrar con éxito este primer año, el profesor Pouchucq Marinkovic delineó los pasos a seguir para completar los dos años de programa: “Ya cumplimos el primer año; construimos los viveros y editamos los libros desde cero. Nos falta el cierre de un tercer vivero en la comuna de Paihuano, en el sector de Horcón, con la comunidad Estero Derecho”.

Posteriormente, el trabajo se centrará en la reforestación de mil ejemplares en colaboración directa con el INFOR, proceso que será reforzado con la creación de un nuevo documento técnico para el manejo forestal. Respecto al impacto de esta tecnología, el académico destacó que “instalaremos un bosquete piloto con el fin de que la/él comunera/o pueda venir desde el vivero a la reforestación, y lo más autónomo posible”.

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