Jorge Burgos, experto en transformación institucional: «Se debe evidenciar cómo el conocimiento influye en el territorio»
Director de la Oficina de Transformación de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), Burgos participó en el lanzamiento de los Lineamientos de Vinculación con el Medio en Postgrado, iniciativa impulsada por nuestra Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, en conjunto con la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado y la Escuela de Postgrado. El profesional compartió orientaciones, reflexiones y desafíos en esta importante temática.
En una instancia clave para la universidad, especialmente para la Escuela de Postgrado, se presentaron los lineamientos desarrollados por seis programas de postgrado, entre magísteres y doctorados, orientados a fortalecer la Vinculación con el Medio y la internacionalización en este ámbito.
La actividad contó con la participación de Jorge Burgos, líder de la Oficina de Transformación de la Rectoría de la Universidad Técnica Federico Santa María, quien expuso ante autoridades y cuerpo académico sobre los desafíos actuales que enfrentan las instituciones de educación superior en estas materias.

Durante su intervención, Burgos destacó el esfuerzo institucional desarrollado por la universidad, subrayando la importancia de generar espacios de articulación, diálogo y trabajo colaborativo entre distintas unidades y actores universitarios. Asimismo, enfatizó el desafío de comprender cómo, desde las particularidades de cada programa y disciplina, es posible integrar estas dimensiones para fortalecer las funciones universitarias.

Según explicó, anteriormente la Vinculación con el Medio y la internacionalización solían considerarse tareas secundarias frente a otras exigencias académicas. Sin embargo, hoy los programas deben demostrar avances concretos en estas áreas, especialmente en los procesos de acreditación, lo que exige una mirada más integrada, estratégica y sistematizada dentro del postgrado.
Para profundizar en esta visión y en los desafíos futuros del área, conversamos con Jorge Burgos sobre el camino que deben seguir los programas de postgrado para fortalecer su desarrollo e impacto institucional.
¿Cuáles considera que son hoy los principales desafíos para fortalecer el área de posgrado?
—El posgrado tiene múltiples desafíos, pero en relación con la instancia que estamos viviendo hoy, uno de los principales es dejar de ver la vinculación con el medio como una función adicional. Muchas veces, académicos y académicas están concentrados en publicar, desarrollar proyectos o investigar, y si no perciben la vinculación como parte integrada de su labor, tienden a verla como algo extra, para lo que pocas veces queda tiempo.
Por eso, el gran desafío es comprenderla como una función esencial. La vinculación complementa y fortalece tareas que ya realizamos habitualmente, como la docencia, la investigación, la innovación y el trabajo en pre y posgrado. Todas estas áreas se enriquecen cuando existe una conexión real con las necesidades del entorno. A partir de ese aprendizaje en territorio, también podemos mejorar la docencia, reenfocar líneas de investigación o identificar problemáticas que aún no estamos abordando.
En esa línea, ¿qué tan importante es generar conciencia dentro de las universidades sobre estos procesos?
—Es fundamental, aunque no siempre fácil. Las universidades que cuentan con vicerrectorías o direcciones de Vinculación con el Medio deben entender que estas unidades cumplen una labor de acompañamiento. Y hablo de acompañamiento porque implica dos dimensiones.
Por una parte, naturalmente existen normativas, procedimientos y lineamientos institucionales que deben resguardarse. Pero, además, estas unidades tienen un rol clave en despertar intereses, generar nexos y construir puentes con el entorno. Eso facilita mucho el trabajo de académicos y académicas, porque permite comprender que no se trata de asumir toda la carga individualmente, sino de avanzar colaborativamente.

¿Cómo se puede articular la vinculación con el medio con la investigación y la internacionalización?
—Es muy importante entender que hoy la internacionalización está viviendo un proceso similar al que vivió la vinculación con el medio hace algunos años. Antes se entendía principalmente como extensión: organizar seminarios o difundir conocimiento. Luego se avanzó hacia una lógica más bidireccional, donde también existe aprendizaje e impacto interno.
Con la internacionalización ocurre algo parecido. Inicialmente se asociaba a intercambios, convenios o movilidad académica, pero hoy comienza a verse como una forma de globalizar la vinculación con el medio. Es decir, aquello que hacemos a nivel territorial también puede proyectarse globalmente mediante redes académicas internacionales.
Eso permite comparar fenómenos, compartir aprendizajes y enriquecer el trabajo local con experiencias internacionales. Además, actualmente los criterios y estándares de acreditación ya exigen que los programas de posgrado den cuenta de este tipo de articulaciones, de manera sistematizada y con evidencia concreta.
¿Podría dar un ejemplo de cómo una experiencia territorial puede proyectarse internacionalmente?
—Claro. En una experiencia anterior en la Región del Maule existía un programa de español para migrantes, inicialmente orientado a personas haitianas. Era un proyecto con varios años de impacto territorial significativo.
Luego, el trabajo consistió en preguntarnos en qué otros países existían experiencias similares para poder aprender de ellas. Ahí aparecieron casos en Francia, Bélgica y otros territorios con fenómenos migratorios comparables. Entonces, a partir de redes académicas internacionales ya existentes, comenzamos a relacionar esas experiencias, compartir aprendizajes y fortalecer el trabajo que se realizaba localmente.
La idea es entender que no existen “dos sombreros” distintos —uno para la investigación internacional y otro para la vinculación territorial—, sino que ambas dimensiones deben dialogar constantemente.
¿Qué tan importante es el trabajo interinstitucional para fortalecer el posgrado?
—Es fundamental. Primero, porque permite que los programas sean pertinentes respecto de lo que proponen. Y segundo, porque fortalece directamente indicadores que hoy son cada vez más exigentes en los procesos de acreditación.
El impacto de las publicaciones, la participación en proyectos o la capacidad de demostrar incidencia territorial se potencian cuando existen estas conexiones y colaboraciones. No se trata solo de publicar investigaciones de alto impacto, sino también de evidenciar cómo ese conocimiento influye en el territorio y cómo se enriquece a partir de fenómenos y experiencias globales.
Para finalizar, ¿qué reflexión le gustaría compartir?
—En la medida en que podamos apoyarnos mutuamente, poner nuestra expertise académica al servicio de estos procesos y trabajar colaborativamente con distintas unidades institucionales, vamos a fortalecer no solo el quehacer individual, sino también el impacto y desarrollo de toda la institución.
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